De la terminal de la Ruta 10 al pueblo

En camión hasta el Cabo

Médanos, viento en la cara y el faro a lo lejos: la aventura empieza arriba del camión.

Un camión viejo con baranda en el techo bajando por un camino de arena entre pinos y arbustos
Entre los pinos, rumbo a los médanos.

La aventura de Cabo Polonio no empieza en el pueblo. Empieza en la terminal, cuando te subís al camión.

Son unos veinte minutos por los médanos, con el motor rugiendo, la arena que se levanta atrás y el viento en la cara. Y aunque es la forma de llegar, nadie lo vive como un trámite: es, para muchos, uno de los mejores momentos del viaje.

Arriba o abajo

El mejor lugar es arriba. Se ve todo, se siente todo y, en las subidas y bajadas de los médanos, se escuchan las risas. También es el lugar más movido, así que conviene agarrarse bien.

Si vas abajo, un dato: a la ida, sentate del lado derecho. Cuando el camión llegue a la playa, el océano te va a quedar de ese lado, a unos metros.

El camino

Primero se recorren las dunas, entre pinos y arena, por un camino que va y viene. En algunos tramos no entran dos camiones a la vez, y hay que esperar a que pase el que viene de frente.

Y cuando se cruzan, pasa lo de siempre: todos saludan. Los de un camión a los del otro, con la mano en alto, como si se conocieran de toda la vida. Es un clásico, y no hay quien no lo haga.

Gente sentada en el piso de arriba de un camión, con el camino de arena entre pinos y otro camión adelante
Arriba, con el camino por delante.
Dos camiones cruzándose en un camino de arena blanca, con las casas del pueblo al fondo
Uno que va, otro que viene.

La llegada

Después de los médanos, el camión baja a la playa y el camino se vuelve liso. El ruido cambia, el mar aparece al costado y, a lo lejos, se empieza a ver el faro. Después, de a poco, el pueblo.

Un camión por un camino de arena entre la vegetación, con el mar al fondo
Con el mar al fondo.
La cabina color arena de un camión con «Safari Express» pintado en la puerta y asientos rojos en el piso de arriba
Listo para salir.

La vuelta, al atardecer

En verano, el último camión suele salir a la hora del atardecer. Y es todo un espectáculo: el sol que baja sobre el mar, el viento del océano en la cara y esas pocas ganas de dejar Cabo atrás, mezcladas con una sensación linda, de haber estado ahí.

Si podés, guardate ese camión para irte.

Con lluvia

Los días de lluvia también son una aventura. Al camión le ponen unos nylons a los costados para que no entre el agua, que igual, siempre, encuentra por dónde colarse.

Los horarios y precios, siempre al día, están en horarios de los camiones. Y si te da curiosidad de dónde salieron estos camiones, acá está su historia.

Tené en cuenta

  • Arriba es el mejor lugar, y también el más movido.
  • Abajo, a la ida, sentate a la derecha: al llegar a la playa vas a tener el océano al lado.
  • Lentes de sol y algo para atar el pelo o el sombrero: el viento y la arena llegan arriba.
  • Un abrigo para la vuelta del atardecer, que arriba refresca.

Para seguir