Guía práctica
Quedarse en una casa en Cabo
Dónde encontrarlas, cuándo reservar y cómo funciona el agua. Lo que conviene saber antes de alquilar una casa en Cabo Polonio.

La casa ya está lista cuando llegás.
La cama hecha, las toallas y, en algunas, una sombrilla y sillas de playa esperando en un rincón.
Lo demás se aprende en los primeros días.
Alquilar una casa es una de las formas más lindas de estar en Cabo. Vas a tu propio ritmo: el desayuno afuera, la parrilla al atardecer, la playa a la hora que quieras.
Dónde se encuentran
Casi todas se alquilan por Airbnb o Booking. También aparecen en Google Maps: si buscás casas en Cabo Polonio, varias tienen un número para escribirles directo.
Para el verano, Carnaval y Semana de Turismo, conviene reservar con unos dos meses de anticipación.
Playa Sur o la Calavera
Elegir la zona es elegir el tipo de casa.
Hacia la Calavera y el centro del pueblo hay casas más simples, más tipo rancho.
Del lado de Playa Sur están las más lindas, y también las más caras.


Lo que viene con la casa
Las de Playa Sur suelen estar muy equipadas. La mayoría tiene paneles solares y agua caliente a gas. Casi siempre incluyen ropa de cama y toallas, y algunas también tienen sombrilla y sillas de playa. Ojo: algunas cobran la limpieza aparte.
Si hay parrilla, a veces el dueño deja algo de leña. Si no, se compra en los almacenes del pueblo.
El agua
Es lo que más sorprende la primera vez.
La casa te la entregan con el tanque lleno, y esa es el agua que tenés. Cuando se está por terminar, mejor antes que después, hay que llamar al aguatero del pueblo para comprar más.
El contacto te lo deja el dueño. Si no lo tenés a mano, preguntá por él en El Templao.
Conviene saberlo antes de la primera ducha larga.


Antes de reservar
Preguntá lo que no esté en el aviso: si tiene paneles solares, agua caliente y parrilla, y cómo se llega a la casa desde donde te deja el camión.
Para lo que conviene llevar, linterna incluida, está Qué llevar a Cabo.
Si preferís que alguien se ocupe de todo, hay posadas y hostels que valen la pena.
A los pocos días, la casa ya no parece alquilada.

