Las rocas del faro

Los lobos marinos

Se los escucha antes de verlos.

La colonia de lobos marinos sobre las rocas, con el mar rompiendo a un costado
La colonia, sobre las rocas.

Se los escucha antes de verlos: un rugido grave que sube desde las rocas, al pie del faro, y se mezcla con el ruido del mar.

Están ahí todo el año, y casi siempre duermen al sol, amontonados, como si la roca fuera de ellos. Que, en realidad, lo es. Cada tanto alguno discute por un lugar en la piedra, o se despierta, mira alrededor y se tira al agua.

340 kilospuede pesar un león marino macho

Un lobo marino erguido sobre una roca, con las olas rompiendo detrás
Uno, erguido, entre las olas.

Dos especies en la misma roca

En la colonia conviven dos: el lobo fino, al que también le dicen de dos pelos, y el león marino, el de un pelo.

El lobo fino tiene un pelo áspero por fuera y otro suave por debajo. El macho es gris, mide unos dos metros y pesa hasta 140 kilos.

El león marino es más grande, y el macho tiene una melena que le valió el apodo con el que lo conocen acá: "peluca". Mide unos dos metros y medio y puede llegar a los 340 kilos.

Un lobo marino erguido sobre una roca, entre otros que duermen
Uno se despierta; el resto sigue durmiendo.
Un lobo marino solo entre rocas de granito anaranjado
Entre las piedras, cuesta verlos.

En verano, la colonia no se calla

A fines de diciembre los machos arman sus harenes, de una a quince hembras, y los defienden a empujones, mientras los jóvenes que quedaron afuera pasan los días molestando.

Es la época más ruidosa del año, porque madres y crías se buscan y se reconocen por la voz. Para parir, muchas hembras se van con sus crías a las islas de enfrente.

Decenas de lobos marinos amontonados sobre las rocas, varios con la cabeza levantada
Todos quieren la misma piedra.

Desde dónde mirarlos

Desde las rocas altas, cerca del faro, se los ve bien sin necesidad de acercarse. Quedate un rato ahí: se los ve, se los escucha y, si el viento sopla para ese lado, también se los huele. Quedan de paso en la vuelta al cabo, la caminata de la Calavera a Playa Sur.

Están acá desde mucho antes que el pueblo. En la costa se encontraron raspadores que los primeros habitantes usaban, probablemente, para sacarles el cuero.

Y de noche, cuando el pueblo se apaga, el rugido llega hasta las casas.

Cuándo ir

Verano
Es la época de cría, y la colonia está más ruidosa y despierta que nunca.
Fin de diciembre
Los machos arman sus harenes, de una a quince hembras, y los defienden a empujones.
De noche
El rugido llega hasta las casas, mezclado con el ruido del mar.

Tené en cuenta

  • Miralos desde lejos: no hace falta acercarse, y no hay que darles de comer.
  • Las piedras resbalan cuando están mojadas, sobre todo cerca del agua.
  • En la época de partos, muchas hembras se van con sus crías a las islas de enfrente.

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