La punta del cabo

El faro

Se lo ve desde cualquier lugar del pueblo.

El faro de Cabo Polonio detrás de las rocas de la costa, con el mar a la izquierda
La punta del cabo.

Se lo ve desde cualquier lugar del pueblo, y de noche es la única luz que se mueve: pasa por encima de los ranchos, toca el agua y vuelve.

Está ahí desde 1881, cuando lo encendieron para que los barcos dejaran de perderse en estas piedras. En 1976 lo declararon Monumento Histórico Nacional.

12 segundosde oscuridad entre cada destello

Jorge Drexler le puso ese título a una canción: «12 segundos de oscuridad». Si alguna noche te sentás en la arena a mirarlo, los vas a contar sin darte cuenta.

Antes de la luz

Antes del faro, esta costa era conocida por sus naufragios. Las rocas y los bajos hundieron barcos, galeones y fragatas, y uno de esos barcos le dejó su nombre al cabo: el barco de Polloni.

Los primeros fareros vivían adentro de la torre, solos con el mar; el primero se llamaba Pedro Grupillo. La luz salía de lámparas de mecha alimentadas con aceite de lobo marino o de ballena, y cada tres horas alguien tenía que subir a darle cuerda al mecanismo de relojería.

El faro y las casas blancas a su lado, sobre las rocas, con el cielo azul
El faro, desde las rocas.

Lo que se cuenta

Los más viejos del pueblo todavía cuentan la historia de un farero que tuvo que ir hasta Rocha a buscar una partera para su mujer. Lo agarró una tormenta y tardó casi una semana en volver. Mientras tanto ella, con el hijo ya nacido, subió todos los días los 132 escalones para que la luz no se apagara.

También se dice que la torre fue escuela de los pocos chicos del cabo, y que la maestra era la mujer del farero. Y que los capitanes les tenían miedo a estas aguas, porque acá, decían, las brújulas giraban sin rumbo.

El faro visto desde la arena, con nubes blancas
Desde la playa.
El faro a lo lejos, detrás de un campo donde descansa una vaca
Del lado del campo.

Arriba

Son 132 escalones por una escalera angosta, y arriba se ve el pueblo entero: las dunas, las playas de los dos lados, las islas de enfrente (la Encantada, la Rasa y el Islote) y, al pie, la colonia de lobos marinos.

El faro queda a mitad de camino de la vuelta al cabo, la caminata que va de la Calavera a Playa Sur por las rocas.

Entre julio y octubre, si tenés suerte, también se ven ballenas.

La subida cierra a las cinco, así que el atardecer se mira desde abajo, sentado en las rocas, con los lobos de fondo. Cuando oscurece, el faro empieza a girar, y empieza la cuenta.

El faro y las casas blancas a lo lejos, detrás de las rocas, con nubes de última hora de la tarde
El faro, desde las rocas.
El cielo naranja del atardecer sobre el mar y las rocas de la punta
El atardecer, desde abajo.

Cuándo ir

Jueves a domingo
Se sube de 10:00 a 13:00 y de 14:00 a 17:00.
Atardecer
La subida ya cerró, así que se mira desde las rocas, al pie del faro.
Julio a octubre
Con suerte, desde arriba se ven ballenas pasar.
De noche
Un destello, y doce segundos de oscuridad sobre el pueblo.

Tené en cuenta

  • La escalera es angosta: no es para personas con movilidad reducida.
  • No suben menores de 8 años.

Para seguir