Guía
Por qué Cabo se cuida
Médanos que se mueven, lobos, un sapito en peligro y un monte que se tragó la arena.

En el pueblo no hay un solo árbol. Ni uno: podés recorrerlo entero y no vas a encontrar la sombra de un árbol.
Y no siempre fue así. El Bonito Calimare, un lobero que nació acá en 1905, se acordaba de un monte de coronillas, talas y guayabos tan tupido que, de chico, le parecía que no terminaba nunca. Se fue muriendo de a poco, con la arena y los cambios de viento.
Cabo es eso: un lugar que cambia solo, y que se rompe fácil. Por eso se cuida.
Los médanos
Lo más único de Cabo es lo primero que ves al llegar. Son médanos que se mueven con el viento y que en algunos lugares pasan los 20 metros de alto. Es lo que queda de una franja de arena que antes recorría toda la costa uruguaya, y hoy quedan muy pocos lugares así en la región.
Por eso no entran autos, y por eso los camiones van siempre por el mismo camino. Cada huella fuera del camino lastima algo que no se recupera fácil.
Quién vive acá
En las rocas de la punta está el único lugar del continente, en todo Uruguay, donde vive el lobo fino. Y en las islas de enfrente está casi la mitad de los lobos y leones marinos del país, que ahí tienen a sus crías.
En invierno pasan las ballenas francas. Las tortugas verdes vienen a comer a las rocas de la punta. Y en los médanos vive alguien a quien casi nadie ve: el sapito de Darwin, chiquito, negro con manchas amarillas, y en peligro de extinción.

Comparten el lugar con la rana de cuatro ojos, que en realidad tiene dos, y con la banana do mato, una planta que acá encuentra uno de sus pocos lugares en el país.
Lo que no se ve
Hasta la arena de la orilla está viva. Ahí viven la almeja amarilla, el berberecho y el tatucito, ese bichito que se entierra cuando se va la ola, y de eso comen los playeros que paran en la playa en sus viajes.
El mar de enfrente también importa: es donde se crían más de 47 especies de peces, como la corvina y el pejerrey, y también el camarón.

Desde hace mucho
Acá vive gente desde hace unos 11.000 años, y es el lugar de la costa donde mejor se conservan sus rastros.
En 1976 la zona entró en la Reserva de Biosfera de la UNESCO, en 1984 se sumó a los humedales protegidos del mundo, y desde 2009 es Parque Nacional. Por eso no hay red eléctrica, ni calles, ni autos.
Lo que podés hacer vos
No hace falta mucho. Andá por los senderos, sin pisar la vegetación de los médanos. No toques ni alimentes a los animales, y respetá los carteles que marcan hasta dónde se puede llegar hacia los lobos. Y llevate tu basura de vuelta.
Y no se puede acampar ni entrar con mascotas.
Es poco, y alcanza para que el próximo que venga encuentre lo mismo que encontraste vos.


