Cabo en invierno

El pueblo y el faro en el horizonte, detrás de los médanos, con el cielo rosado de la tarde
Llegando, fuera de temporada.

En invierno, Cabo se queda casi solo.

Las playas están vacías, el viento sopla de verdad y el pueblo baja la voz.

Para algunos, es cuando más se parece a sí mismo.

Nubes de tormenta oscuras sobre la playa y unas pocas casas blancas
Se viene.
La orilla vacía con olas y un cielo de nubes grandes
Toda la playa para vos.

Dónde quedarse

Hay posadas y hostels que abren todo el año. Consultá antes en los de dónde dormir.

Alquilar una casa puede ser más divertido, a tu ritmo. Están las que se encuentran en verano, con las mismas reglas.

Elegí una con estufa a leña. Y si es frente al mar, no hay nada más lindo que mirar el fuego con el mar del otro lado de la ventana.

Comer

Hay menos restaurantes abiertos, así que conviene preguntar en los de dónde comer antes de ir.

El Templao seguro está abierto.

Los camiones

Fuera de temporada suele haber menos salidas que en verano. Revisá los horarios antes de salir, para la ida y para la vuelta.

Lo que sigue pasando

La colonia de lobos marinos no se va en invierno. Hay cientos que descansan sobre las rocas cerca del faro y en las islas.

Y entre julio y octubre puede que veas ballenas. En esos meses pasan por la costa uruguaya, y desde las rocas de Cabo se las puede ver cuando se acercan.

Rocas y pasto frente a un mar gris, bajo un cielo nublado
El mar, en gris.
La costa de rocas con olas rompiendo y el cielo cubierto
Desde acá se mira el mar.

Qué llevar

Mucho abrigo. Más del que pensás.

Y juegos de mesa y cartas, para las noches largas al lado de la estufa.

El resto está en Qué llevar a Cabo.

Fichas de dominó sobre una mesa oscura, bajo una lámpara de luz cálida
Una más y nos vamos a dormir.
Un gato atigrado dormitando sobre una tabla de madera junto a la ventana
Alguien ya encontró su lugar.

Cabo sin gente también es Cabo. Capaz que más.

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