Un día en Cabo

Casas blancas del pueblo asomando detrás de pastizales altos, bajo un cielo azul
Entre las casitas.

Se puede venir a Cabo por el día, y mucha gente lo hace. Para que rinda, el secreto es uno solo: llegar temprano. Así entra todo, del primer camión al último.

Temprano, y ya desayunado

Llegá a la terminal temprano y andá desayunado, que el día arranca enseguida. Mirá los horarios la noche anterior.

Después viene el camión, con toda la aventura de los médanos. Si podés, andá arriba.

De la Calavera al faro

Ni bien te bajás en el pueblo, bajá hasta la Calavera y agarrá el camino al faro, entre las rocas: es la primera parte de la vuelta al cabo. Andá con calzado, que hay piedras y caracolilla.

Cuando llegues, subí al faro. Desde arriba se ve todo lo que vas a recorrer en el día.

Perderse entre las casitas

Después seguí hacia Playa Sur, pero no bajes a la playa todavía. Metete entre las casitas y dejate llevar por los caminos de arena hasta volver al pueblo. Es la mejor forma de ver cómo se vive acá: ranchos de colores, caminos de arena y algún caballo suelto.

Una casa blanca y simple entre pastos dorados, con la luz baja de la tarde
Una casa, entre los pastos.
Un caballo pastando con el faro y sus casas blancas detrás
Algún caballo suelto.

Almuerzo, y la tarde en Playa Sur

Para almorzar, elegí alguno de los lugares del pueblo. Y después, bajá a Playa Sur: un baño de mar, sol, y nada más que hacer que estar ahí.

Agua verde y transparente en la orilla, con las casas del pueblo y nubes blancas al fondo
El agua, a la tarde.
Un banco de madera en un deck frente al mar, junto a una pared blanca
Un banco frente al mar.

Antes de irte

Una hora, una hora y media antes del atardecer, subí al pueblo y buscate algún lugar para merendar. Hay puestitos que venden café, tortas dulces y jugos, y es un buen momento para dar la última vuelta, mirar las artesanías y llevarte algo.

Un puesto de artesanías azul con móviles de caracoles colgados del techo
Un puesto de artesanías.

El último camión

Y después, el último camión, que en verano suele salir a la hora del atardecer. Es todo lo de la ida, pero al revés: el sol bajando sobre el mar, el viento en la cara y esas pocas ganas de irte.

Aunque, si querés vivir Cabo de verdad, quedate a dormir. Cuando se va el último camión el pueblo cambia: llega la noche sin luz, las velas, el faro girando y un cielo que no vas a olvidar. Te contamos cómo aprovecharlo en un fin de semana en Cabo, y acá está dónde dormir.

El sol bajando entre dos casas, con nubes doradas y pasto en primer plano
El sol, entre las casas.
Un cielo de atardecer con nubes doradas sobre casitas bajas en el horizonte
Lo último del día.

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